Horas no lectivas: en qué se usan y cómo asignarlas
Revisado el
Las horas no lectivas son la parte de la jornada docente destinada a labores complementarias a la clase: preparación, evaluación de aprendizajes, trabajo colaborativo y desarrollo profesional. La ley exige que al menos el 40% de ellas se destine a preparación de clases y evaluación, y que se asignen en bloques de tiempo suficiente para poder realizarlas efectivamente.
Qué actividades cubren
La ley define las actividades curriculares no lectivas como las labores educativas complementarias a la docencia de aula. Considera prioritariamente:
- La preparación y el seguimiento de las actividades de aula.
- La evaluación de los aprendizajes de los estudiantes.
- Las gestiones derivadas directamente de la función de aula.
Y considera también las labores de desarrollo profesional y trabajo colaborativo entre docentes, en el marco del Proyecto Educativo Institucional y del Plan de Mejoramiento Educativo del establecimiento.
La regla del 40 %
Al menos el 40 % de las horas no lectivas debe destinarse a las actividades de preparación de clases y evaluación de aprendizajes, además de otras actividades profesionales relevantes.
Para un docente con contrato de 44 horas —que tiene 15 horas y 30 minutos no lectivas— eso significa poco más de 6 horas semanales reservadas específicamente a preparar y evaluar.
Asignarlas en bloques de tiempo suficiente
Este es el punto que más se descuida al armar el horario. La normativa señala que, en la distribución de la jornada, se deberá procurar que las horas no lectivas sean asignadas en bloques de tiempo suficiente para que el docente pueda desarrollar sus tareas de forma individual o colaborativa.
En la práctica: seis horas no lectivas repartidas en seis bloques sueltos de 45 minutos, cada uno entre dos clases y en días distintos, cumplen la cuenta pero no la finalidad. Es tiempo difícil de usar para preparar una unidad o corregir un set de evaluaciones.
Un horario bien armado agrupa esas horas en bloques continuos y, cuando el trabajo es colaborativo, las hace coincidir entre los docentes que deben reunirse.
El efecto sobre el horario del colegio
Las horas no lectivas dejan de ser un residuo del horario y pasan a ser una restricción más: hay que reservarlas, agruparlas y —en el caso del trabajo colaborativo— sincronizar las de varios docentes a la vez.
Hacer eso a mano en una planilla es exactamente el tipo de problema que se rompe con cada ajuste: mover una clase para liberar un bloque colaborativo desarma la cuadratura de otro curso.
Rakizu resuelve el horario como un problema de restricciones, de modo que la disponibilidad de cada docente se respeta desde la primera generación en lugar de corregirse a posteriori.
Ver también: horas lectivas y no lectivas y ley 20.903.
Fuentes oficiales
- Ley 20.903 — texto oficial (BCN)
- Incremento del tiempo no lectivo: uso y asignación — CPEIP, Mineduc
Esta guía es informativa y se basa en las fuentes citadas. La normativa puede actualizarse: confirma siempre en la fuente oficial antes de tomar decisiones administrativas.
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